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Las 176 medidas no solo abren puertas al sector privado. También empujan a la empresa estatal y a los gobiernos locales a un terreno que no admite improvisaciones

Si en nuestro análisis anterior explorábamos cómo el anuncio de 176 Transformaciones Económicas y Sociales dibujaba un nuevo mapa para el inversor extranjero, hoy debemos mirar hacia el otro lado del tablero. Durante años, el sector estatal y las administraciones locales operaron bajo una lógica de cumplimiento de planes y distribución centralizada de recursos.

Sin embargo, lo que se pone sobre la mesa es una realidad ineludible: el Estado y sus territorios ya no serán un refugio subsidiado, sino actores obligados a competir, rentabilizar y asociarse en un mercado que no espera por nadie.

Para la empresa estatal y los gobiernos locales, estas medidas no son solo un cambio de reglas; son un llamado a la reinvención. El entorno ha dejado de ser unidireccional. Hoy, el inversor privado, la cooperativa o la filial extranjera tienen las mismas herramientas legales para acceder a activos, operar y crecer.

Ante este nuevo escenario de mayor igualdad de condiciones, la pregunta ya no es cómo regular al actor no estatal, sino cómo la estructura estatal y territorial puede adaptar su modelo de negocio para sobrevivir y prosperar en este nuevo ecosistema.

La Empresa Estatal en un contexto sin precedentes

El cambio más drástico para la empresa estatal socialista radica en su relación con el Presupuesto del Estado y con sus propios activos. La eliminación progresiva de los subsidios y la exigencia de rentabilidad obligan a una transición dolorosa pero necesaria: la empresa estatal debe dejar de verse a sí misma como una entidad administrativa para empezar a gestionarse como un negocio en su sentido más estricto.

La supervivencia de la empresa estatal dependerá de su capacidad para actuar como un socio estratégico, no como un monopolio a la defensiva.

Para lograrlo, los consejos de administración y directivos deben mirar hacia adentro y poner a punto cinco aspectos fundamentales que las 176 Transformaciones sugieren auditar y reestructurar de forma gradual:

  1. Valoración y titulación de activos: El nuevo marco anuncia un inventario nacional con valoración de mercado. Las empresas deben identificar sus activos subutilizados, titularlos y diseñar estrategias para monetizarlos mediante arrendamientos a largo plazo o aportes a sociedades mixtas. Sin embargo, será clave observar con cautela qué tipo de empresas y activos se autorizarán efectivamente a operar bajo estas modalidades, pues no todos los sectores ni todos los activos tendrán el mismo tratamiento. La implementación práctica definirá el alcance real de este tema.
  2. Apertura accionaria con Sociedades Mercantiles: La facultad para transformar empresas estatales en sociedades mercantiles por acciones (Medida 17) se presenta como una medida relevante. Las empresas deben evaluar qué porción de su capital puede o debe abrir a formas de gestión no estatal o inversores extranjeros, pasando de ser dueños exclusivos de procesos de producción y servicios a ser accionistas mayoritarios en joint-ventures rentables.
  3. Cero subsidios: Con la eliminación de los subsidios y la revisión de la carga financiera (Medidas 10 y 13), las empresas deben diseñar instrumentos de capitalización sin depender del presupuesto. Esto implica aprender a emitir deuda, buscar financiamiento bancario real o atraer capital privado para modernizar sus plantas.
  4. Encadenamiento productivo y Comercio Exterior: Las empresas estatales ya no pueden operar como islas. Se indica incluso la obligación de publicar sus necesidades de insumos y subcontratación (Medida 31), sumada a la facultad de exportar e importar directamente (Medida 129), las «obliga» a tejer alianzas con el sector privado para suplir ineficiencias y acceder a mercados internacionales.
  5. Precios y salarios: La descentralización de la aprobación de precios (Medida 2) y de la escala salarial (Medida 9) significa que el Estado ya no fijará números. Las empresas deben implementar metodologías de costos basadas en el mercado y negociar salarios que retengan el talento clave, asumiendo que, si no son rentables, no podrán pagar competitivamente.

Gobiernos Locales: responsables del desarrollo territorial

Si la empresa estatal enfrenta un reto de rentabilidad, los gobiernos provinciales y municipales enfrentan un reto de liderazgo económico. La descentralización de competencias les otorga, por primera vez, las llaves del desarrollo local. El gobierno local deja de ser un simple administrador de recursos para convertirse en el principal promotor y arquitecto de su propio ecosistema económico.

Las 176 Transformaciones ponen directamente sobre los hombros de los gobiernos locales nuevas facultades y oportunidades para tomar la iniciativa:

  • Rediseño del tejido empresarial local: Ahora se les otorga la facultad directa para crear, fusionar, extinguir y liquidar empresas estatales locales (Medida 5). Esto les permite cerrar entidades deficitarias crónicas y abrir espacios para nuevos modelos de gestión.
  • Planificación y ordenamiento territorial con fines económicos: La descentralización de la planificación estratégica y el ordenamiento territorial (Medida 43) les permite diseñar «Zonas de Desarrollo Económico» locales, atrayendo inversión extranjera y privada hacia áreas específicas de su municipio.
  • Fondos de Desarrollo Local: A partir de las utilidades del sistema empresarial en su territorio, los municipios pueden crear fondos propios (Medida 46) para financiar proyectos de desarrollo, dejando de depender exclusivamente de las asignaciones centrales.
  • Modelos de negocios para servicios comunales: Se les faculta para diseñar modelos de negocios para la recogida de desechos y escombros (Medida 49), permitiendo tarifas diferenciadas y la entrada de capital privado o extranjero para resolver un problema crónico de salud pública.
  • Aprobar inversiones: Los municipios pueden aprobar inversiones en correspondencia con su estrategia de desarrollo, gestionando directamente proyectos de cubanos residentes en el exterior y capital foráneo (Medida 44).

Sin embargo, en AUGE conocemos el contexto cubano y el choque con la realidad material.

Los gobiernos locales enfrentan hoy un éxodo silencioso pero devastador: la fuga de talentos y profesionales capacitados, así como un deterioro histórico de sus infraestructuras básicas. Tener la facultad legal no es lo mismo que tener la capacidad material.

Un municipio puede tener el poder legal para aprobar una inversión extranjera en energías renovables, pero si su red eléctrica local está colapsada o no cuenta con un equipo técnico preparado para hacer el due diligence y la negociación, la oportunidad se perderá. Las 176 medidas les dan el volante, pero necesitan aprender a conducir en un terreno accidentado.

La proactividad como brújula

Tanto para el directivo de una empresa estatal como para el intendente o gobernador, hay una constante que atraviesa estas transformaciones: la proactividad ya no es una ventaja competitiva; es el requisito mínimo para la supervivencia institucional. Esperar a que las metodologías centrales bajen las instrucciones paso a paso parece que ya no será opción. Las entidades que salgan ganadoras en esta nueva etapa serán aquellas que ejecuten tres movimientos estratégicos:

  1. Anticipar su reestructuración: No esperar a que la crisis de liquidez o la quiebra técnica (Medida 16) obligue a actuar. Las entidades deben analizar su portafolio de activos y diseñar propuestas de asociación o monetización antes de que sea una medida de emergencia.
  2. Diversificar alianzas para compensar brechas: Pierdan el temor a la heterogeneidad. Para un gobierno local con déficit de infraestructura o falta de personal especializado, una alianza con una MIPYME local o un inversor extranjero no es una «cesión de soberanía», es la única vía pragmática para inyectar eficiencia, tecnología y capital humano. Para la empresa estatal, el sector privado es el socio que suple la agilidad que el contexto no permite.
  3. Profesionalizar la gestión territorial y empresarial: Aquí es donde la brecha de capital humano en los municipios y la inercia en las empresas estatales se deben romper con apoyo externo. Exijan due diligence, valoren sus activos a precio de mercado, estructuren sus operaciones con rigor corporativo y, sobre todo, rodéense de asesoría especializada que supla las carencias de formación en gestión de mercados, finanzas internacionales y derecho comercial moderno.

Acompañamiento en el nuevo terreno

El contexto actual esboza una complejidad sin precedentes. Las relaciones entre el sector estatal, los gobiernos locales, el sector privado y la inversión extranjera tienden a diversificarse de forma gradual, en la medida en que las regulaciones y metodologías de implementación vayan definiéndose. Las soluciones que funcionaron hace cinco años, o incluso hace uno, hoy son insuficientes. El mercado no perdonará la improvisación, y el inversor —nacional o extranjero— huirá de la incertidumbre si no encuentra interlocutores preparados.

En AUGE hemos acompañado la evolución del sector privado cubano y la llegada de capitales foráneos. Conocemos sus motivaciones, sus temores y la forma en la que evalúan los riesgos y oportunidades en Cuba. Contamos con la experiencia, el conocimiento del ecosistema y la visión estratégica para ayudarle a traducir nuevos contextos en modelos de negocio viables.

El nuevo ecosistema ya es una realidad. La pregunta es si su entidad va a dictar las reglas de su propia adaptación, o va a esperar a que el mercado lo haga por usted. El terreno ha cambiado; es hora de actualizar la brújula.

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